Crianza

Mi hijo está gordito, ¿puedo hacerle una dieta?

Si nuestro hijo no puede tomar una decisión acerca de su salud (porque es muy pequeño o no tiene los conocimientos necesarios) pues es de nuestra entera responsabilidad y deber, como padres, de poderles diseñar una dieta personalizada y de darle las herramientas para que puedan lograr sus objetivos de una forma saludable y segura.

Actualmente la forma de vida no nos ayuda a tomar decisiones inteligentes con respecto a la alimentación de nuestros hijos, el cariño mal dirigido (abuelas o nanas a cargo) o el cargo de conciencia por la falta de tiempo (trabajos de ambos padres) hacen que el niño coma lo que quiera y esto normalmente se resume a alimentos no saludables o en exceso para sus pequeños requerimientos personales. Otra causa de este exceso de comida se debe justamente a que el niño trata de “llenar” una falta, un vacio evidente, con alimentos que le gustan, que le dan confort y gratifican… al menos por un momento y al final teniendo el efecto contrario en su salud y bienestar. 

Nuestro hijo, por el bien de él, de su futuro y de su salud necesita seguir una alimentación adecuada. No “dieta” como palabra negativa o mal enfocada sino un régimen de alimentación que le satisfaga, que lo disfrute y lo llene de nutrientes para su próspero crecimiento y desarrollo. Si notamos que come por ansiedad pues debemos de tratar el problema de raíz y encontrar, con ayuda profesional, lo que genera este exceso de apetito.

Una dieta adecuada debe de contener alimentos nutritivos como parte de preparaciones saludables y bajas en grasa. Los cereales integrales (arroz, trigo, avena, quinua), las menestras, los tubérculos (papa, camote, yuca), las frutas y las verduras son alimentos básicos. Todos ellos sumados a las carnes, pescados, huevos, lácteos descremados y grasas saludables (palta, aceitunas, nueces) deben de satisfacer la base de su dieta habitual. Los alimentos calóricos sin nutrientes deben de ser consumidos de vez en cuando y no al revés.

Los niños aprenden por repetición y con el ejemplo, si hay alguien en casa que tiene patrones de alimentación deficientes pues lo más probable es que el niño los copie, no esperemos pues que él se coma un plato repleto de brócolis si ni nosotros mismos como padres lo hacemos. El niño aprende más con el ejemplo que con la palabra.

Como cada niño es diferente, su genética, entorno y personalidad es única. Por lo tanto, debe de acudir a un profesional para que le diseñe una dieta responsable con sus gustos personales y necesidades particulares. Tiene que ser un menú rico, fácil de mantener y con modificaciones que las pueda fijar como parte de su vida.

Es momento de tomar decisiones familiares donde todos se involucren por la salud de todos, si todos en casa hacen cambios positivos en su alimentación el resultado será mucho mas favorable y se mantendrán así como parte de su nuevo estilo de vida.