Crianza

Mi hijo no quiere comer frutas y verduras

Lamentablemente nuestros hijos no comen como quisiéramos y como ellos saben cuánto nos afecta, también los usan como arma para “manipularnos” y llamar nuestra atención.

El otro día la mamá de una amiguita de mi hijo de 4 años cuenta en voz alta (y muy orgullosa) que su hija come perfecto, de todo, “Si, no tengo problema, ella come desde olluquitos hasta crema de apio con cebolla”. “Ya quisiera yo que mis hijos coman así” le responde otra mamá. No están solas, muy pocas son las mamas satisfechas con la comida de sus hijos.

Es importante que los chicos sepan distinguir cuales son los alimentos saludables y nutritivos ya que son los que los ayudan a que crezcan fuertes y sanos. Aunque no lo creas ellos sí te escuchan y entienden.

Las frutas y verduras –específicamente- son indispensables por estar cargadas de vitaminas, minerales y fibra, además el comerlas desde pequeños hace que de adultos las incluyan en su dieta diaria por costumbre.

Lo que debes saber es que a los niños les encanta jugar, los colores y sobretodo crecer y aprender. Con esto en cuenta es más fácil poder llegar a ellos, a través de los alimentos coloridos, a través del juego y porque no de historias de héroes y súper valientes que comen toda su comida para salvar al mundo. También puedes contarle acerca de los alimentos de donde vienen y como los preparaban antes, cualquier historia interesante y nueva va a llamar su atención.

Algunos tips que pueden ayudarte:

  • Debes ser un modelo a seguir, de nada sirve que les exijas si no te ven comerlas a ti.
  • Dale los alimentos nuevos, frutas y/o verduras cuando tengan mucho hambre, y mejor aún si no hay otra opción, por ejemplo de regreso del colegio a la casa (en el carro) o cuando salgan toda una mañana de paseo.
  • Anda de compras con ellos, les encanta ver cosas nuevas en los supermercados, los colores, las formas y las texturas nuevas llaman tremendamente su atención.
  • Cocina con ellos, justamente lo que has comprado con ellos para que se animen a probarlo. A ellos les encanta probar lo que cocinan (no falla).
  • Evita preparar dos menus diferentes (uno para los grandes otro para los chicos), tienen que aprender que la comida es igual para todos, porque es deliciosa.

Pruébalo y te sorprenderás.