Crianza

¿Qué hago si mi hijo es ansioso?

La ansiedad es parte del patrón normal de desarrollo que experimenta cualquier niño a medida que va creciendo. Todos experimentamos ansiedad en algún momento de la vida y la mayor parte de las veces, podemos enfrentarla de manera positiva siempre y cuando sean los adultos los que ayudan a que estos momentos desagradables se conviertan en fáciles de llevar y superar.

 

Ansiedad es una palabra que se usa de manera cotidiana pero no necesariamente con el significado que es. Tenemos que entender que la ansiedad es el temor excesivo sobre situaciones reales o imaginarias. Su característica más importante es la preocupación, una inquietud excesiva sobre situaciones con síntomas que se ven reflejados en el pensamiento, comportamiento, o reacciones físicas.

 

Todos los seres humanos en algún momento experimentamos una sensación de ansiedad y  en el caso de los niños es completamente normal que tengan esta sensación durante sus etapas de desarrollo. Ejemplos de estos momentos de ansiedad son cuando nace un hermano, el primer día de clases, tener que separarse de los seres queridos, una crisis de divorcio, abrir un regalo de navidad, caminatas por la oscuridad de la casa, fenómenos naturales, cuando hay un cambio de nana, hay animales cerca, entre otros. Tenemos que considerar que estos temores son normales; siempre y cuando se presenten por un periodo corto de tiempo y vayan desapareciendo a medida que los pequeños van creciendo. Es necesario que los padres igual  observen a sus hijos para que no aparezcan estos episodios nuevamente.

 

Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve contante y severa es cuando empieza a interferir en las actividades diarias del niño y genera malestar. Por lo general los niños ansiosos son aquellos que presentan las siguientes características:

 

·         No querer ir a la escuela y buscar cualquier excusa para faltar

·         Se quejan frecuentes de dolor de estómago y otros malestares físicos

·         Tienen pensamientos constantes y miedo por su propia seguridad y la de sus padres.

·         Cuentan con un excesivo apego al hogar y padres

·         Manifiestan pánico a la separación con sus padres

·         Tienen pensamientos o conductas repetitivas (obsesiones)

·         Experimentan rabietas y llantos descontrolados

·         Suelen alterarse o desesperarse con frecuencia

·         Tienen problemas para dormir y pesadillas

·         Sufren de tensión muscular

·         Acostumbran comerse las uñas o arrancarse el pelo

 

Los padres tienen que estar atentos a las conductas o síntomas que aparecen, ya que lo ideal es detectarlas a tiempo y evitar complicaciones futuras. Adicionalmente el niño sentirá que se están preocupando por sus temores, situación que producirá más tranquilidad.

 

Así mismo, es pertinente consultar con un psicólogo especializado en niños y luego con un psiquiatra que vea trastornos de ansiedad en las primeras etapas del desarrollo para que puedan ellos decir cuáles son los pasos a seguir. Si estos trastornos de ansiedad se tratan a tiempo se tiene mayor posibilidad de poder controlarlos y que no traigan consecuencias. Lo ideal es que estos procesos tengan una combinación de terapia individual de corte cognitivo conductual, terapia familiar y, en caso sea necesario, medicamentos.