Crianza

¿Cómo le hablo a mi hijo de la muerte?

¿Adónde se fue papapa cuando se murió? ¿Yo también me voy a morir? Qué difícil nos resulta responder las dudas de un niño sobre un tema como la muerte.

Cuando hablamos de muerte, tenemos que entender que la muerte es el fin de la etapa de la vida y por lo tanto, morir es terminar de vivir. Pareciera que es algo muy simple de entender pero sabemos que no lo es y por esto que muchas veces damos explicaciones que involucran frases como: se fue, está en el cielo, es una estrella, emprendió un largo viaje, etc… pensando que estas respuestas calmarán la angustia y es al contrario, son respuestas que no llenan y generan una expectativa irreal en el niño.  Lo ideal es explicarle claramente que es el fin de la vida.

Hay que contarle claramente que todas las personas en algún momento vamos a morir y que eso no necesariamente depende de la edad,  mueren bebes, niños, jóvenes, adultos y viejos. Todo lo que nace, muere. El niño necesita saber que el cuerpo queda sin vida y que si bien está en el cementerio o donde se decida llevar, se puede ir a visitar pero esta persona no va a volver. Él   hace preguntas por las inquietudes que tiene, las cuales son normales, pero muy probablemente continúa con sus tareas y más bien somos más los adultos lo que seguimos con la angustia.

En conclusión, somos los adultos los que tenemos que estar atentos en decir la verdad de manera simple y concreta, siendo importante el cuidar nuestras expresiones para que el niño no quede a la expectativa de encontrar algo que no va a aparecer más. Una vez que le explicamos cual es la situación, aliviamos sus dudas y sentimientos. Después de perder a un ser querido son buenas formas ir mostrándoles imágenes, contándoles recuerdos, acordándose experiencias graciosas y trayendo los buenos momentos que se pasaban con esa persona que falleció para que entiendan que igual no nos olvidamos de él/ella.

 

Soledad Misa.