Crianza

¿Por qué mi hijo no quiere prestar sus juguetes?

Él afirma que es su juguete y no quiere que nadie se lo lleve, no quiere que nadie más lo toque. Mientras tanto tú le insistes que debe compartir pero él no cede. Finalmente logra que el otro niño se vaya y en ese instante tu hijo deja el juguete y actúa como si nada hubiese pasado. ¿Por qué es así, si en nuestra casa nadie es egoísta? ¿Dónde aprende eso? ¿Sera egoísta por naturaleza?

Primero es importante que sepas que en los tres primeros años de vida un niño construye su comprensión del mundo solamente en base a sus propias experiencias y acciones. Esto significa que le es sumamente complicado, por no decir imposible, distinguir su mundo separado de su propia persona. Es en esta misma época cuando se produce el nacimiento de su propia identidad. Al cabo de un tiempo irá reconociéndose en el espejo o en una fotografía y después explorará su cuerpo, lo distinguirá de los objetos externos y al finalizar este proceso es cuando aprenderá a diferenciar a las personas y a reconocer su propio nombre y espacio.

Apenas comience este proceso de autoafirmación es cuando tu hijo va a vivir en función a su nueva palabra favorita: YO. El niño quiere empezar a ser el “rey” de cada momento y aunque no siempre pronuncie esta palabra, tiende a delimitar con sus acciones cotidianas las fronteras entre su propia persona y los demás. Te darás cuenta que en esta etapa juega fundamentalmente solo y, cuándo hay otros niños, juega junto a ellos, pero pocas veces “con” ellos.

Lo ideal es que en estas situaciones no te obsesiones con el tema del egoísmo ni pienses que tu hijo es malo de nacimiento. Debes comprender que el niño está atravesando por una fase más en su desarrollo, la cual irá cambiando con el tiempo. Es recomendable que no muestres reacciones extremas, esto quiere decir que no hay que ser absolutamente permisiva, ni absolutamente autoritaria.

En conclusión, hay que esperar a que se dé una evolución psicológica en la que se demuestre los beneficios de compartir juegos y pedir los juguetes de sus compañeros. En este proceso, como mamá debes de ejercitar la paciencia, la comprensión y educar con espíritu positivo, siendo consciente que no se trata de un proceso fácil ni rápido, sino que se produce de manera gradual y constituye una etapa más de la adaptación del niño al medio social.

 

Soledad Misa Aversa
Psicóloga