Crianza

Me cuesta mucho que mi hijo duerma por la noche

Son las 7pm, terminaste con todos tus deberes diarios y lo que te falta es darle de comer a tu hijo, ponerle pijama y llevarlo dormir. Mientras él va comiendo, vas ordenando su mochila y apenas termina de comer miras el reloj y son las 8 de la noche. Lo acompañas a su cuarto, le conversas y comentas que ya es hora de dormir y él te contesta “no tengo sueño todavía.” Le pides nuevamente que cierre los ojos o cuente ovejitas para que intente dormir y cuando vuelves a mirar el reloj  son las 9.30pm y tu estado de ánimo empieza a cambiar.

Le sigues pidiendo que por favor se duerma, le comentas que estás cansada y que mañana te espera un día largo, él te mira y te dice “está bien, voy a dormir pero con la condición que me cuentes un cuento.” Accedes a contárselo y cuando te das cuenta que el cuento está terminando, él sigue totalmente despierto. 

Es frecuente encontrar niños que muy fácilmente se quedan dormidos y otros que, por el contrario, son especialmente difíciles para conciliar el sueño.  En estos últimos pareciera que prácticamente todas los intentos por conseguirlo no tienen éxito. ¿Tu hijo sea uno de ellos? Lo único que te queda como mamá es armarte de paciencia y esperar hasta que este problema desaparezca con el desarrollo del niño. ¿Hay algo que pueda hacer? No hay fórmulas mágicas pero sí puedes hacer algo. Debes siempre ofrecerle la tranquilidad necesaria para que se pueda quedar dormido en algún momento. Como mamá debes estar alerta a las señales que da el niño para identificar cuándo es el momento indicado de llevarlo a la cama. Lo ideal es empezar a fijarte si se está frotando los ojos, se está jalando las orejas o está más irritable que de costumbre.

 

Por otro lado, es importante enseñarles cuál es la diferencia entre el día y la noche, para que no conviertan el día en la noche y viceversa.  Es importante que cuando esté alerta y despierto durante el día, juegues con el todo lo que pueda e intentes mantener la casa y en especial su habitación con mucha luz. En caso que esté comiendo y veas que intenta dormirse, despiértalo y entretenlo con algún juego. Así mismo, intenta no jugar con él por las noches y mantener la casa en silencio para que el descanso sea propicio.

 
Finalmente, y no menos importante, es bueno que exista una rutina para ir a la cama que debe cumplir. ¿Cómo cual? Te sugiero terminar de comer, ponerse pijama, lavarse los dientes, despedirse del resto de la familia, esperar por el beso de buenas noches y algunas veces tener la lectura de un cuento o rezo nocturno. Cuando esta rutina sea incorporada a su estilo de vida vas a ver que mejoran los hábitos del sueño y que con el paso del tiempo el niño tendrá la posibilidad de quedarse dormido por sí solo a una hora razonable… y por lo tanto, tú también.

 

 

 

Soledad Misa A.

Psicóloga