Crianza

¡Llegaron las vacaciones!

Luego de Navidad y Año Nuevo llega enero y queda atrás el ajetreo propio de las fiestas. En diciembre el día a día giró en torno a los preparativos, celebraciones y eventos propios de fin de año. Es por ello que con frecuencia el horario y actividades de los niños suele ser diferente a lo habitual.

De pronto nos damos cuenta que llega enero y con él las vacaciones de verano. Los niños se encuentran entonces con mucho más tiempo libre; ya no hay colegio, tareas, clases extracurriculares, etc. Sienten que se acabó la presión, pero no solo ellos, sino también los padres. Vemos entonces que la hora de dormir es más tarde que lo usual, la alimentación y hora de comer se han alterado y la cantidad de horas que los niños pasan frente a aparatos electrónicos para el entretenimiento es mucho mayor.

Si bien el verano es la temporada perfecta para relajarse, disfrutar de la playa y hacer actividades diferentes, es muy importante que los padres mantengan ciertas rutinas. Por ejemplo, establecer la hora de dormir, de levantarse, la  hora de las comidas tomando en cuenta las actividades en las que se matricularon los niños, ayudará a brindarles estructura y límites claros. Los horarios pueden flexibilizarse de ser necesario, pero en líneas generales serán el marco de referencia que podrán utilizar los padres para recordar a sus hijos las reglas de la casa y facilitar también en marzo el regreso al colegio.

Carolina del Castillo