Crianza

En nuestro corazón somos iguales…

Hace algún tiempo trabajaba en un club deportivo de futbol, deporte que une corazones, razas, clases sociales y costumbres de vida. De repente, escucho una conversación entre dos jugadores de la misma edad, los llamaré Pedro y Juan. Pedro venía de una familia adinerada, matriculado en un colegio A1 de Miraflores y llegaba a entrenar en taxi seguro, mientras que Juan venía de una familia de pocos recursos, matriculado en un colegio estatal de San Juan de Lurigancho y con las justas tenía para tomar el bus “los chinos”.

Un día conversando, Pedro le dice a Juan “que buen corte de pelo, batería” y Juan le responde: es del Barber Shop de Santa Anita y solo me costó 3 manguitos, calidaaaaaa pes primo y Pedro le responde: Andaaa, causa quiero ir… y Juan le responde: Ya yo te llevo blanco, que tú no conoces por allá, pero me llevas en ese taxi seguro que vienes.

Pedro termina la conversación diciendo: Cerrado, vamos el viernes después de entrenar y comemos ese vasito de ceviche de pota que una vez me diste.

 

Qué ejemplo el de estos chicos, que unión desde el corazón y que mezcla de costumbres socioeconómicas, hay deportes que son motores de desarrollo social, permitiendo vivir a nivel social como TODOS los seres humanos tendríamos que elegir vivir, porque somos iguales, todo tenemos una cabeza, dos ojos, nariz, dos manos, etc. Entonces, ¿qué pasa en Perú que hay tanta discriminación?, ¿por qué es mal visto o se usa la palabra cholo o serrano para desmerecer a las personas?, ¿por qué la raza blanca tiene mayor prestigio o se piensan que son más inteligentes?,  ¿por qué valoramos mas todo lo extranjero más que lo nacional?

Y la respuesta es simplemente falta de autoestima, poca valoración a nosotros mismos, a nuestros semejantes y mucha ignorancia en valores, ojo que ignorancia no significa no saber nada. Significa en este contexto pensar que somos más o menos por características físicas, habilidades psicológicas, estrato socioeconómico o posición social, cuando NADA de lo antes mencionado enriquece un corazón, enseña valores, demuestra ser un mejor ser humano, DISCRIMINAR ES ATACARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Hay que tener en cuenta que si los niños están discriminados, haciendo diferencias o siendo violentos con sus amiguitos es porque LOS ADULTOS están teniendo actitudes y comportamientos del mismo modo, somos LOS GRANDES los que damos el ejemplo a los niños, lo que ellos ven en nosotros es lo que van a repetir. Les dejo como reflexión, ¿Qué estoy haciendo, diciendo o actuando para ver que mi hijo está discriminando?