Crianza

ABUELA, NONNA, MAMAMA, MAMÁ, MAMI…

“Para los ancianos los años pasan volando y los días son eternos”

 

Ella tiene pelo cortito de color blanco, ojos chiquitos, nariz pronunciada, arrugas en los ojos, manos arrugaditas llenas de manchas, pies de colores, panza de barril, un caminar lento, un hablarmuy pausado y gran capacidad de observación, se llama Francisca y tiene 86 años, es bisabuela de 1 niño, abuela de 7 nietos, madre de 3 hijos y esposa una sola vez en su vida. ¿Por qué me acorde de ella? Porque fue la primera maestra de mi madre, la primera engreidora de mis primos y la protectora máxima de su bisnieto.

Hace muchos años, los abuelos eran solo referentes de caricias, besos y abrazos pero hoy en día cambió: los abuelos son los maestros de la vida. Participan de la crianza, establecen límites, hacen tareas, preparan loncheras y llevan al colegio a los pequeños; realmente tienen una segunda función de padres. ¿En que podría beneficiar el que abuelos y nietos estén juntos?, podría decirles miles de beneficios pero  las principales respuestas serían: Los niños alegran a los abuelos y ellos les brindan seguridad, los niños evitan depresiones en los abuelos y estos son la fuente de desahogo para los menores, los niños ayudan a que los abuelos se sientan con vitalidad y los abuelos generan que los niños sientan ternura.

Entonces, después de mucho tiempo nos damos cuenta que tenemos que aportar mucho más en la vida de los ancianos, que nos necesitan más de lo que creemos y requieren de nuestra ayuda; somos los principales motores en la vida de un adulto mayor y, en gran medida, es por los pequeños que siguen floreciendo y apostando en vivir con felicidad. Entendamos que los niños son los mejores maestros, mejores consejeros y las almas más puras que llenan de dulzura el existir.