Crianza

El regalo de un Miércoles de Invierno...

Me levanto a las 4 de la mañana, salgo a tomar el ómnibus a las 5: 15a.m. y a las 6a.m. entro a trabajar.¡12 horas mijito hasta las 6pm! Y así son todos los días. Lo bravo es cuando llueve mucho: uno llega mojado hasta acá, pero ya llevo años haciendo esto y estoy tranquilo.
 

Hace unos días escuchaba una conversación entre un chico joven y un anciano. Es de ahí de donde nació el fragmento de introducción. El señor tenía, aproximadamente, 75 años, y era abuelo del chico joven con el que conversaba. Estaba encargado de la seguridad de un parque y el joven era el acompañante de desayuno de esa mañana lluviosa. Ambos conversaban y traían anécdotas del pasado. El abuelo pregunta: ¿Te acuerdas cuando fuiste al psicólogo? Y el chico responde: Sí, cuando mis papás se separaron. El abuelo vuelve a comentar: Mamá (la abuela) y yo estábamos siempre atrás de ustedes, que alegrías enormes me dieron en mucho momentos, eh.

 

Yo solo observaba y pensaba ¡que grandes equipos de trabajo!, ¡cuánta gente detrás de la crianza de los niños! y ¡cuánto amor por recibir cuando se unen padres y abuelos en la educación de los pequeños!y ¡Que importantes son los abuelos en la vida de ellos! Reconocer a los adultos mayores como sabios es tomar en cuenta la enseñanza que hay en cada una de sus acciones y darles la oportunidad de rejuvenecer, volviendo a ser padres de familia. Los ancianos están en un momento de la vida donde van cerrando ciclos; sin duda alguna que lo que más necesitan es la inyección de energía que proporcionan los niños, esa vitalidad, inocencia, amor y picardía: los abuelos renacen y los niños se empalagan de amor.

 

La importante es saber que en cada una de las tareas que ellos cumplan puedan estar de acuerdo con lo que los padres piden, teniendo conversaciones previas para saber cuáles son las necesidades de ellos, los límites para establecer, las recompensas y castigos que se van a estipular, los horarios que hay que respetar, actividades que tienen que asistir y sobre todo tener el mismo discurso para los posibles problemas que se pueden ir presentando.

 

En conclusión, los abuelos renacen y los niños se hacen, es de suma importancia darle la chance a los mayores de ser una de las herramientas de educación que los niños necesitan y por otro lado, tener la sabiduría de un adulto mayor en casa es la clave para tener éxito en la vida, vamos a darles más tiempo, regalarles más espacios y escucharlos con más atención.