Crianza

¡Soy feliz cuando mi hijo/a me hace caso!

“Como se comportan los niños, se están comportando los adultos”

Juan José, ya ni sé que hacer, en el nido me han dicho que debo tener paciencia con Alexa, mi mamá me dice que tengo que ser más mano dura con ella y Alexa me repite día a día: “Mamá, tú no me entiendes”; a pesar que escucho y hago todo lo que me aconsejan, estoy cada vez más confundida y no logro que Alexa se porte bien.

Como padres hay ocasiones en que nos desesperamos cuando los niños no nos hacen cas; empezamos a pedir consejos, escuchamos a los familiares, lo consultamos con nuestras parejas y hasta leemos libros relacionados con el tema, pero llega un momento en el que tenemos toda la información necesaria pero no encontramos la forma de poner en práctica esas recomendaciones.

Para que las cosas empiecen a mejorar y la educación de tus niños se vuelva más respetuosa y pacífica, lo primero que hay que hacer es utilizar el respeto hacia los niños y escuchar sus necesidades; básicamente demostrarles con palabras y acciones que te interesan por la persona que son y no solo por lo que pueden hacer bien o mal. Una vez que observamos que ellos se sienten más respetados, podemos poner en práctica algunos de los siguientes tips:

  1. Tú eres su espejo. Si tú gritas, ellos gritan; en cambio si tú hablas tranquilamente, ellos no tendrán por qué alterarse al responderte.
  2. Confío en ti. Los niños necesitan confiar en una figura de autoridad para sentirse seguros; tú, necesitas ponerle límites de manera amorosa.
  3. Explícales lo necesario. Los niños están más tranquilos cuando reciben explicaciones justas acerca de las reglas a seguir.
  4. ¿Cómo se sentirán? Poniéndote en sus zapatos podrás identificar mejor sus emociones.
  5. Otra oportunidad. Si a los niños les damos una segunda oportunidad, ellos pueden mejorar sus errores y no hay necesidad de castigarlos.
  6. Yo también quiero tiempo. Cuando los niños tienen problemas, dale tiempo para que se calmen y después hablas con ellos.
  7. Tu ojo no falla. Si observas a tus hijos, te darás cuenta que está incómodo por alguna razón y será más fácil saber qué le pasa.
  8. Te amo. No te olvides que corregirlos, no quiere decir que los dejes de querer; por eso cada vez que puedas, repíteles que los amas.

Intentando poner en práctica alguna de estas sugerencias será más fácil que puedas entender a los niños y así mismo, puedas encontrar más herramientas para acercarte a ellos. De igual modo, es necesario que en todo momento sepas que tus acciones y comentarios son lo que tus hijos están imitando y repitiendo. La clave está en conocerte a ti mismo para que puedas conocerlos mejor a ellos y de esta manera tener una relación más tranquila y fuerte.