Crianza

Si no les enseñamos… ellos no saben

Dile Hola a tu profesora…
Dale un beso a tu abuela…
Estírale la mano a tu tío….
Salúdame cuando llegues…
¿Por qué no le das un beso a tu hermano?

Estas son clásicas afirmaciones y preguntas que vamos escuchando cuando entramos a una casa, a una reunión familiar, a un restaurante, al colegio y a muchos lugares donde hay niños que entran y tienen que saludar.

El saludo es el primer acto de cordialidad que el niño aprende en la etapa de la infancia y el primer comportamiento que contacta con el mundo externo (amigos, tíos, primos, profesores, nanas, vecinos y personas que los rodean); es la manera en la que nos acercamos a la otra persona y le demostramos la educación que tenemos.

Lo más importante es que como padre de familia puedas demostrarle a tus hijos que el mejor ejemplo que tendrán, es el tuyo. Los padres somos el espejo de los hijos. Es por esta razón que debes que actuar de la misma manera que pretendes que tus hijos actúen. Eres tú quién tiene que marcar a que personas hay que saludar con la mano o con beso y eres tú quién tiene que saludar en todo momento para que el niño sepa que es algo que todos hacemos.

El mundo necesita de más demostraciones de cariño y cordialidad