Crianza

No pegan, se defienden…

Día 1 - Recoges a tu hijo del colegio y lo encuentras con una marca en el brazo…

Día 2 – Te llega una nota de la profesora diciendo: “Hoy su hijo mordió a un compañero, converse con él en casa”

Día 3 – Otro papá te comenta que su hijo está pegando mucho…

Día 4, Día 5, Día 6, Día 7, Día 8, Día 9 en adelante… Escuchas que muchos de los papas del nido hacen este tipo de comentarios y piensas “No soy la única”…

Alrededor de los dos años es la etapa en las que los niños están todo el tiempo pendientes de sí mismos, siendo parte de su desarrollo el defenderse mediante las agresiones (mordiscos, golpes, pellizcos y manotazos), ellos no tienen las habilidades del habla totalmente desarrolladas; se desesperan y reaccionan de manera brusca e impulsiva para que la otra persona los entienda o preste atención.

Así mismo, hay momentos que los niños pegan como reacciones normales pero es importante estar atento para saber si continúa golpeando; en caso esto ocurra hay que buscar las razones que lo están llevando a tener este tipo de conductas y siempre hacerle saber que este tipo de comportamientos no son bienvenidos en la familia. Lo más importante de todo es que ustedes como padres y adultos responsables hagan un autoanálisis y evalúen ¿qué está pasando en casa?, ¿estás peleando mucho con tu pareja?, ¿el niño está viviendo en un ambiente muy violento?, ¿le estás pegando mucho para corregirlo?, ¿la persona que lo cuida es muy agresiva?, etc...

Apenas te des cuenta que empieza a tener este tipo de acciones lo ideal es que tomes algunas de estas medidas:

  1. Actúa de inmediato - Apenas este golpeando o mordiendo, acércate y agárrale la mano para detener la acción, explicándole que eso no se hace.
  2. Responde con consecuencias lógicas - Si es una situación que continúa, hazle saber que estos comportamiento tiene castigos lógicos (no castigues si no vas a cumplirlo) y que sean reales.
  3. Mantén la calma –Trata de no reaccionar agresivamente, tu ejemplo es lo que más enseña.
  4. Disciplínalo con constancia – Son los adultos los responsables de hacer el seguimiento y ponerle dedicación al día a día para que se cumplan las cosas que quieres cambiar.
  5. Enséñale alternativas – Muéstrale que pedir mejor las cosas y esperar un rato es mejor para ellos.
  6. Enséñale a pedir disculpas – Cuéntale que cuando uno se equivoca, es necesario que pida perdón para sentirse mejor.
  7. Recompénsalo por su buen comportamiento – Cuando haga cosas buenas, dale premios y acompáñalo de una palabra bonita.
  8. Proporciónale mucha actividad física – El deporte libera energía y hace que los niños estén más calmados y contentos.
  9. No temas buscar ayuda – Si te das cuenta que no mejora, busca apoyo psicológico para el menor.

Finalmente, es importante darnos cuenta que somos los adultos los que tenemos que estar atentos a todo comportamiento de los niños y ayudarlos para que puedan controlarse, no te olvides que tú eres el que más enseña en la vida de tu hijo y es tu ejemplo el que determina la mayoría de cosas.